Torre de la Doncella de Estambul en medio del Bósforo con bandera turca y ferry atracado

Día 4 en Estambul: lado asiático, más mezquitas y últimas compras.

Hay días que parecen diseñados por el algoritmo de tus sueños viajeros, y el cuarto en Estambul fue exactamente eso. Aterrizamos en el lado asiático emocionadas por pisar de nuevo Asia y terminamos en el lado europeo con vino francés callejero, la Cisterna iluminada y una sopa de lentejas que llegó tarde… pero llegó fuerte. Fue nuestro greatest hits estambulí, con visitas top como Santa Sofía, la Mezquita Azul y el Gran Bazar, pero con ese giro final de novela de Elísabet Benavent: un descubrimiento que te toca el alma (y el estómago).

Si quieres saber qué ver en Estambul en un día intenso pero de esos que recuerdas con sonrisita tonta, aquí te lo cuento con mapa en una mano y delicia turca en la otra.

RUTA POR EL LADO ASIÁTICO, CRUZAR EL BÓSFORO.

Aquella mañana no amaneció, se desplegó como una alfombra mágica. Nos pusimos las zapatillas con la dignidad de quien no ha dormido del todo bien pero va a conquistar un continente. Porque sí, Estambul es esa ciudad que te deja cruzar de Europa a Asia en 20 minutos, por apenas unas liras y con vistas que parecen un screensaver de lujo. Tomamos el ferry desde Eminönü rumbo a Üsküdar, y mientras el Bósforo se abría ante nosotras, pensé: ojalá todos los lunes fueran así.

?️ CÓMO LLEGAR AL LADO ASIÁTICO.

Desde la zona de Sultanahmet lo mejor es caminar hasta el muelle de Eminönü (15-20 minutos o tranvía T1) y allí tomar el ferry a Üsküdar o Kadıköy. Cuesta menos de 1 euro y el trayecto dura unos 20-25 minutos. Lleva la Istanbulkart y la cámara preparada.

Nosotras nos decidimos por el metro, que nos llevaba casi en línea directa desde nuestro alojamiento y necesitábamos el tiempo extra que nos daba.

☂️ QUÉ. VER. EN EL. LADO. ASIÁTICO.

En Üsküdar paseamos junto al mar con la Torre de la Doncella como telón de fondo, una estructura más fotografiada que algunos influencers. Caminamos un ratito por todo el paseo marítimo disfrutando de las vistas. La idea era ir hasta Kadiköy y ver las famosas librerías pero no teníamos mucho tiempo, ese día, el tiempo nos prometia despedirnos con mucho agua, así que teníamos planeado todos los interiores para esa mañana y esa tarde. Recordad que todo cierra entre las 17 y las 19 así que no teníamos realmente tanto tiempo.

Lo más sorprendente es que a pesar de ser el «otro lado», el asiático, es mucho más tranquilo, local y con menos postureo de «turista pro». Allí no vas con mapa, vas con intuición. Y funciona.

PACK DE MEZQUITAS: SANTA SOFÍA Y MEZQUITA AZUL.

Volvimos al lado europeo con esa sensación de haber hecho algo exótico sin esfuerzo. Por la tarde teníamos entradas para la Mezquita Azul, Santa Sofía y la Cisterna. Lo llamamos el «combo clásico estambulita».

Santa Sofía ha sido iglesia, mezquita, museo y ahora mezquita otra vez. Un edificio que ha vivido más cambios de estatus que tu amiga la intensa con su ex. Sus mosaicos bizantinos conviven con la caligrafía islámica y si te fijas bien, cada rincón cuenta un drama diferente. Es completamente increible ver cómo conviven los motivos cristianos y musulmanes a la vez.

? ENTRAR. A LA. PRIMERA. A. SANTA. SOFÍA.

Santa Sofía, ahora de nuevo mezquita, es un lugar de culto activo, así que entrar implica seguir ciertas normas básicas… y no tan básicas. La entrada NO es gratuita, y prepárate para colas dignas de concierto de Taylor Swift. La entrada son unos 25€ y solo podrás acceder al patio superior, la planta base está reservada para la oración y solo podrás entrar para el rezo si eres musulmana.

En mi opinión, es un coste bastante elevado, pero es un lugar único en el mundo donde convide lo católico y lo musulmán de la mano.

Las mujeres deben cubrirse el cabello con un pañuelo (mejor llevar uno bonito en el bolso, que el que te alquilan no combina con nada) y los hombros y piernas también deben ir tapados.Nada de tops, ni shorts, ni vestidos tipo Coachella. Lo ideal: pantalón fluido o largo y camiseta de manga corta o larga. Ten cuidado con las típicas faldas que tienen rajita por detrás, a mí me hicieron darme la vuelta,

Y sí, hay que descalzarse antes de entrar, así que elige bien los calcetines (no, no es el día para llevar los de aguacates). La entrada principal está en Sultanahmet y abre todos los días, pero la hora dorada para entrar sin multitudes es a primera hora o justo antes del rezo del mediodía.

Consejo estrella: si vas con mochila, mejor vacía, porque pasarás por seguridad y a veces son más lentos que un domingo sin café.

? ¿ Y PORQUÉ. ES ÚNICA. SANTA SOFÍA?

Santa Sofía no es solo uno de los monumentos más visitados de Estambul, es una leyenda con cimientos. Construida en el año 537 como basílica cristiana ortodoxa, convertida más tarde en mezquita, después en museo y ahora de nuevo mezquita, esta joya arquitectónica ha sido testigo de guerras, imperios y más reformas que un piso de idealista. Lo que la hace única es su fusión de estilos bizantino e islámico: bajo su enorme cúpula de 31 metros de diámetro conviven mosaicos de vírgenes bizantinas con versículos del Corán en letras árabes doradas.

Es un símbolo de convivencia (y de poder), de esos que te hacen girar el cuello, abrir los ojos y decir: vale, esto sí es historia viva.

[ACTUALIDAD 2025] – Santa Sofía está en obras y vigilada de cerca por la UNESCO.

Turquía ha iniciado una de las restauraciones más intensas en siglos sobre la cúpula principal de Santa Sofía. Múltiples expertos están reforzando la estructura para hacerla más resistente a los temblores, desmontando y estudiando cuidadosamente los materiales originales para preservar su historia arquitectónica. Se ha instalado un gran andamio y mecanismo para proteger tanto a los trabajadores como a los visitantes durante las obras.

Santa Sofía forma parte del “Sitio Histórico de Estambul”, declarado Patrimonio Mundial en 1985. Desde su reconversión a mezquita en 2020, la UNESCO ha expresado su “profunda preocupación” y ha exigido ser consultada antes de tomar decisiones que afecten al monumento. Además, ha pedido informes sobre su estado de conservación ante el cambio de uso y las obras en curso.

? LA. IMPRESIONANTE MEZQUITA. AZUL.

La Mezquita Azul es espectacular, sí. Y también está en obras.

Está llena de turistas haciéndose selfies con los zapatos en la mano. Aun así, entrar es gratis y los azulejos de Iznik son tan bonitos que casi te hacen olvidar el olor a calcetín globalizado.

Aunque es conocida como la “Mezquita Azul”, su fachada no es azul ni mucho menos. El nombre se lo debe a los más de 20.000 azulejos de cerámica de Iznik en tonos azulados que decoran su interior, cuidadosamente pintados a mano. Estos azulejos fueron tan costosos que se acabaron todos los recursos del sultanato, y aún así, merecieron la pena.

La mezquita fue construida entre 1609 y 1617 por orden del sultán Ahmed I, que quiso dejar un legado a la altura de Santa Sofía. El problema es que ordenó seis minaretes, igualando por error a los de La Meca. ¿El resultado? Una polémica monumental y un séptimo minarete añadido en Arabia Saudí como disculpa. Así se resolvían las cosas en el siglo XVII.

Una de las cosas más llamativas es que aún sigue funcionando como lugar de culto, por lo que es habitual escuchar la llamada a la oración mientras estás dentro. Se entra descalzo, con las mujeres cubriéndose la cabeza, los hombros y las piernas. La mezquita proporciona pañuelos si no llevas uno a mano.

Y si alzas la vista, verás lámparas con conchas de ostra, que se colocaban para evitar la oxidación y dar un toque brillante. Porque sí, hasta los techos aquí tienen glamour.

LA CISTERNA BASÍLICA. AGUA, LUCES, COLUMNAS Y MEDUSA.

Entramos en la última tanda del día, cuando ya empieza a oscurecer y las luces se encienden. La atmósfera es de película gótica-romántica: columnas iluminadas desde abajo, agua estancada con reflejos naranjas y las cabezas de Medusa puestas del revés porque… superstición. Si quieres sentirte en una novela de Dan Brown pero sin correr, este es tu sitio.

?️ CÓMO ENTRAR EN LA CISTERNA. BASÍLICA:

Reserva online con antelación aquí, llega 20 minutos antes y ten el QR preparado. Mejor entre semana y si puedes, evita festivos musulmanes. Lleva algo de abrigo, dentro hace fresquito.El precio está a la altura de la situación, de 25€ no baja. Lo mejor es que intentes entrar en el último pase si vas en invierno, porque las luces ya estarán encendidas y te ahoras unas liras del precio de la entrada nocturna 😉

? ¿QUÉ ES. LA. CISTERNA?

La verdad es que el nombre no ayuda mucho a entender qué tipo de edificio es este aparte de uno súper fotogénico. La Cisterna Basílica es una estructura subterránea de almacenamiento de agua. Se le llama “Basílica” porque fue construida en el mismo lugar donde antes había un edificio público llamado Stoa Basilica, pero no tiene función religiosa.

Su objetivo era puramente práctico: almacenar hasta 80.000 m³ de agua, que venía desde el acueducto de Valente para abastecer al Gran Palacio. El estilo arquitectónico tan impresionante fue una declaración de poder del Imperio, porque hasta los depósitos de agua tenían que ser gloriosos.

Y no es una metáfora. La Cisterna Basílica fue construida en el siglo VI por el emperador Justiniano I para garantizar el suministro de agua al palacio imperial en caso de asedio. Tiene más de 300 columnas de mármol que emergen de un espejo de agua casi hipnótico, con una iluminación tenue que hace que parezca el escenario de una película de misterio… o un videoclip de Rosalía, según el día.

Pero lo más inquietante —y curioso— es que al fondo, entre sombras y turistas con flash, te encuentras con dos cabezas de Medusa reutilizadas como base de columnas. Una está de lado, y otra directamente boca abajo. ¿Por qué? Aquí empiezan las teorías:

  • Algunos dicen que fue por pura superstición bizantina, para neutralizar el poder petrificador de la mítica criatura mitológica.
  • Otros creen que es un simple ejemplo de reciclaje arquitectónico romano: aprovecharon restos antiguos sin importarles demasiado a quién pertenecieran.
  • Y luego estamos los románticos que creemos que alguien lo hizo a propósito, como quien deja una pista en una novela de Dan Brown.

Sea como sea, es uno de los rincones más fascinantes de Estambul. Una mezcla de ingeniería, leyenda y oscuridad que te deja pensando… ¿y si esta ciudad tiene aún más secretos bajo tierra?

COMPRAS DE ÚLTIMA HORA: DELICIAS TURCAS PARA ALMAS GOLOSAS Y RETRATOS VIAJEROS.

Entre viajeros hay promesas – o amenazas – que siempre hay que cumplir. Hay destinos a los que jamás podrías ir sin esa persona porque sería un caso de alta traición. En mi caso, tengo algunas reglas para viajar, una de ellas es cumplir las promesas. La primera vez que puse a Turquía en el mapa S. de Retratos Viajeros me dijo, «tú verás, pero me va a tener que traer delicias turcas». Eso fue en 2022. Tres años después, y sin saber muy bien si podría comerlas, me recorrí todo el Gran Bazar para encontrar la tienda más adecuada. (Que es esta, por cierto, en el pasadizo de la plaza de Eminönü Meydanı).

El caso es que nos pusimos manos a la obra con esas compras de última hora y nos recorrimos corriendo, una vez más, el Gran Bazar.

DESPEDIDA DE ESTAMBUL, LA ÚLTIMA NOCHE EN NUESTRA CASITA TURCA.

Volvimos caminando al apartamento, botella de vino francés en mano, que habíamos encontrado por casualidad en una tiendecita de esas típicas. Hacía muchísimo frío y estaba medio chispeando, los pies gritaban, así que esa botella se venía con nosotras.

Y en una de esas de «a ver qué queda abierto» descubrimos la sopa de lentejas turca (mercimek çorbası). Caliente, cremosa, con un toque de limón y comino. Tan simple y tan reconfortante. Como un abrazo que deberías haberte dado antes. Como un plot twist culinario inesperado. Después de estar tres días cenando una duda líquida a la que llamábamos sopa, esto estaba bastante bien, la verdad.

El día 4 fue el resumen perfecto de Estambul: contrastes, belleza, historia, compras, espiritualidad, caos y descubrimientos. Y también fue un recordatorio de que a veces lo mejor llega al final, cuando ya no lo esperas. Como la sopa. Como ese vino. Como esta ciudad.


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